¡Ahí viene el #TrenDelMameZacatecas!
Cargado, cargado de…
por: Alberto Amador / alberto.amador@atomos.com.mx
#Complicado
Zacatecas volvió a demostrar este fin de semana que para algunas autoridades una protesta pacífica puede ser más peligrosa que cualquier crisis de seguridad… Productores de frijol, acompañados por maestros y mujeres del movimiento 8M, llegaron a las inmediaciones del Multiforo de la Fenaza para exigir auditorías en los procesos de acopio de Alimentación para el Bienestar y de la Secretaría del Campo. Nada fuera de lo normal en una democracia: ciudadanos inconformes pidiendo cuentas claras.
El ambiente incluso tenía más de convivencia comunitaria que de confrontación. Había familias completas, tractores estacionados junto a las rejas, discursos con megáfono y hasta una enorme olla de pozole para compartir entre quienes respaldaban el movimiento. Pero en Zacatecas, al parecer, el problema nunca fue el bloqueo, porque ni siquiera impedían el acceso al concierto de Ricardo Montaner; el verdadero problema fue que el reclamo social se estaba viendo demasiado. Y ya sabemos que en política hay cosas que incomodan más que los gritos: que la inconformidad tenga reflectores.
#Pasados
Entonces llegaron las grúas y la Fuerza de Reacción Inmediata de Zacatecas. Porque si algo caracteriza a este gobierno es que cualquier demanda ciudadana puede pasar rápidamente de “asunto administrativo” a “operativo antimotines”. Lo que siguió fueron empujones, golpes, sometimientos y escenas que indignaron incluso a quienes no simpatizan con el movimiento campesino.
Policías golpeando hombres y mujeres por igual, manifestantes arrastradas, productores sometidos con llaves y una mujer cargada por un elemento como si fuera costal. Todo esto mientras la música y el espectáculo seguían preparándose a unos metros, como si hubiera dos Zacatecas completamente distintos: uno celebrando y otro siendo reprimido.
#AFuerza
Y quizá lo más escandaloso no fue la fuerza utilizada, sino el silencio posterior… Observadores de Derechos Humanos estuvieron presentes durante el operativo, viendo lo que ocurría, tomando nota, documentando. Pero el pronunciamiento nunca llegó. Una ausencia que pesa más cuando las imágenes ya circulan por todos lados y cuando la sensación de abuso se vuelve imposible de esconder.
Porque si los organismos que deberían defender garantías guardan silencio frente a escenas así, entonces la ciudadanía inevitablemente empieza a preguntarse quién vigila realmente al poder. Posteriormente, junto a los antimotines, llegaron también las detenciones. Doce personas terminaron arrestadas sin que durante varias horas quedara claro siquiera bajo qué cargos. En Zacatecas, pedir auditorías ya parece acercarse peligrosamente a convertirse en actividad de alto riesgo.
#Solidaridad
Y en medio de todo apareció una noticia todavía más delicada: la detención de la madre de la periodista ESTHER CONSUEGRA… Una mujer de 74 años, jubilada, que únicamente acompañaba de manera pacífica a los productores del campo. Ahí el asunto deja de ser solamente un operativo de contención y comienza a sentirse como algo mucho más grave. Porque cuando una adulta mayor termina detenida en medio de una protesta social, el mensaje ya no sólo va dirigido a los manifestantes. También alcanza a periodistas, activistas y ciudadanos que observan cómo cada vez parece más costoso acompañar causas sociales o simplemente alzar la voz.
Y esa es la parte más preocupante de todo esto. No se trata únicamente de campesinos, ni de frijol, ni de tractores. Se trata de la respuesta del poder frente al desacuerdo. Porque un gobierno puede tolerar críticas y protestas, o puede intentar sofocarlas con policías, expedientes y silencios institucionales. Y este fin de semana Zacatecas dejó una imagen tristísima: mientras adentro sonaban las canciones para festejar el Día de las Madres, afuera había madres siendo empujadas, golpeadas y detenidas. Ni toda la música de Ricardo Montaner alcanzó para tapar el ruido del descontento social.
#Oportunistas
Pero lo peor, lo peor de todo esto, es que salieron los oportunistas, quienes buscaron el “punto de inflexión” para sacar sus garras. Ahora resulta, que la “gobernadora” de Aguascalientes, TERE JIMÉNEZ, de la mano de MIGUEL VARELA serán los héroes, queriendo sacar raja de lo que pasa… dicen, pagarán a 20 pesos el kilo de frijol, varias toneladas.
Lo más preocupante, es que hayan esperado hasta que todo explotara, para que las cosas se dieran como quisieran ¿por qué tenían que esperar tanto? Si la idea es o era que todo se solucionara pronto… ¡Se pasan! Si quieren actuar así, por más buenas intenciones que tengan, no terminan de cuadrar… ¡Ya veremos si les cumplen!
Nos leemos pronto.

