Propone Geovanna Bañuelos prohibir matrimonios forzados

 

Ciudad de México.

Con el fin de erradicar la venta de niñas y mujeres con fines de matrimonio forzado, la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre propuso modificar el Artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para que los usos y costumbres de las comunidades indígenas no vulneren los derechos humanos, la libertad y el libre desarrollo de las niñas y mujeres indígenas.

Al fundamentar la propuesta, la coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo destacó que en pleno Siglo XXI en localidades de Oaxaca, Chiapas y Guerrero aún persisten prácticas que atentan contra toda libertad de decisión de las mujeres.

Aproximadamente 300 mil niñas han sido vendidas para matrimonio en Guerrero, en la región de La Montaña, su precio va desde los 40 mil hasta 200 mil pesos y se paga con ganado o bebidas alcohólicas, de acuerdo con información periodística.

Según Neil Arias, abogada del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, en Guerrero, factores como el arraigo de las tradiciones ancestrales, la pobreza y la omisión por parte de las autoridades, posibilitan que en esta región del estado prevalezca la venta de niñas para matrimonios arreglados.

La representante por Zacatecas sostiene que la justificación, “usos y costumbres” de las comunidades que han terminado por normalizar estas prácticas que impiden el libre desarrollo de las niñas que son obligadas a unirse con hombres 20 o 30 años mayores que ellas. Incluso cuando ordenamientos jurídicos estatales y federales los prohíben.

“La realidad es que muchas niñas afrontan con valor un destino incierto y sumamente cruel. No podemos permitir tal bajeza. Costumbres que deben ser erradicadas porque simplemente dañan la dignidad e integridad de niñas y mujeres totalmente vulnerables”, enfatiza Geovanna Bañuelos.

En este sentido, explicó que su propuesta busca garantizar el respeto y promoción de la dignidad e integridad de las mujeres indígenas, atendiendo el llamado de diversos instrumentos internacionales para erradicar toda forma de violencia a la mujer.

Por otro lado, pretende prohibir “las prácticas y costumbres comunitarias” que vulneran los derechos humanos, las libertades y el libre desarrollo de las niñas y mujeres indígenas.

“No podemos permitir que prevalezcan costumbres que atentan directamente contra la dignidad de la persona y el bagaje nacional e internacional de derechos humanos”, sentenció.

Geovanna Bañuelos llamó al Estado a asumir su obligación, quitarse las vendas machistas que no le permiten velar por todas las personas independientemente de su género, condición social, orientación sexual u origen étnico.

“No permitamos más abusos a mujeres de por sí, totalmente vulnerables. Generemos instrumentos para empoderarlas. Educación que le permita progresar. Derechos para que nunca más se sientan solas y, sobre todo, con miedo”, concluyó.