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Construyen nuevo salón de baile en el ala este de la Casa Blanca

Texto: Crew Átomos

Foto: Cortesía

Estados Unidos.- La Casa Blanca inició la demolición de una sección de su emblemática ala este para dar paso a la construcción de un nuevo salón de baile impulsado por el presidente Donald Trump.

Contratistas retiraron parte de la entrada y varias ventanas de la estructura, pese a que el mandatario había asegurado que el recinto no modificaría la arquitectura original.

“Me complace anunciar que se ha iniciado la construcción del nuevo, amplio y hermoso salón de baile de la Casa Blanca en los terrenos de la Casa Blanca”, informó Trump a través de su red Truth Social.

Agregó que el ala este está siendo “modernizada por completo” como parte de la remodelación.

El ala este de la Casa Blanca fue añadida durante la presidencia de Theodore Roosevelt en 1902 y, desde entonces, actúa como acceso y espacio de apoyo para funciones administrativas y de protocolo.

Fuentes oficiales informaron que el coste estimado del proyecto ronda los 200 millones de dólares. La administración aseguró que el gasto será cubierto con fondos privados, incluyendo donaciones del propio Trump y de simpatizantes presentados como “patriotas”.

La ejecución está a cargo de la constructora Clark, reconocida por proyectos en la capital estadounidense, mientras que el diseño recae en el estudio McCrery Architects, responsable de mantener la línea neoclásica que caracteriza a la Casa Blanca.

Según los planes divulgados, el nuevo salón ofrecerá un espacio apto para grandes celebraciones y ceremonias oficiales, como banquetes de Estado, recepciones diplomáticas y eventos de escala masiva.

La estructura reemplazará a la entrada cubierta y varias áreas del ala este, conectadas al edificio principal por la columnata este. Para los especialistas en patrimonio, se trata de la mayor modificación arquitectónica de la Casa Blanca en décadas, razón por la que los equipos encargados deberán cumplir con estrictos estándares de preservación y armonía visual.

El proyecto se inscribe en una larga serie de adaptaciones que la residencia ha experimentado a lo largo de su historia, pero representa un hito por el tamaño, costo y visibilidad internacional.

La construcción del salón de baile se prolongará varios meses y mantiene en vilo a quienes siguen de cerca el balance entre la modernización funcional y el resguardo del legado de uno de los edificios más emblemáticos del poder político mundial.