agosto 21, 2019
Comunicación Estratégica

La lucha por los escombros del PRI

Gabriel Contreras Velázquez

El PRI no está a la altura de sus circunstancias. La “Comisión de Diagnóstico” que formalizó el Comité Ejecutivo Nacional este fin de semana, tan sólo desplaza al Consejo Político Nacional, en manos de Enrique Peña Nieto, como respuesta a las expresiones críticas generalizadas al interior del partido en todo el país tras la derrota del 1 de julio.

Hablamos del mismo Consejo Político que abrió los candados estatutarios para que José Antonio Meade Kuribreña cupiera en la candidatura del tricolor, pese al recelo de la tradición priista.

El presidente del novedoso órgano, Víctor Samuel Palma César, fue quien instaló, de la mano de Enrique Ochoa Reza y Claudia Ruíz Massieu la última Asamblea Nacional, en agosto del 2017, de donde emanó el delfín presidencial.

Víctor Samuel, priista connotado, ex coordinador de asesores de Luis Donaldo Colosio Murrieta desde 1985, luego subcoordinador de Estrategia y Discursos en la trágica campaña donde el candidato icónico perdiera la vida, mantiene semejanzas casi paralelas con el secretario que lo acompañará en la Comisión de Diagnóstico, el sonorense –todavía senador- Ernesto Gándara Camou.

Ambos contendieron en la interna priista, en Morelos y Sonora respectivamente, para encabezar la campaña a gobernador durante 2017. Los dos fueron sacrificados en el proceso de selección, pero Ernesto fue el único a quien Morena le ofreció postularse a la capital de su estado, ahora desde la oposición.

Azares del destino. Ambos colaboraron también en distintas etapas políticas con Alfonso Durazo Montaño, próximo secretario de Seguridad Pública en la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

Fue Alfonso quien intentó convencer a Ernesto de pasarse al lado correcto de la historia en la pasada elección, episodio que concluyó en un eventual distanciamiento en el que Gándara hoy refrenda su filiación tricolor.

A Samuel Palma -actual Subdirector de Crédito en Fovissste- lo dejó en el camino el primo del candidato presidencial, Jorge Armando Meade Ocaranza. Los resultados de la campaña fueron desastrosos: el PRI en el estado de Morelos subsiste como cuarta fuerza electoral después de que el candidato a gobernador, impuesto por José Antonio Meade, acopiara la ridícula cantidad de 57 mil votos.

Presidente y secretario, hermanados por las derrotas recientes, asumieron con disciplina el papel que debían jugar en las internas del PRI donde vieron interrumpidas sus aspiraciones.

De esta manera asumen hoy la tarea de abrir “espacios de análisis y reflexión que permitan al Partido generar conclusiones y a su vez definir la nueva estrategia de rumbo institucional” en el órgano evaluador.

No obstante, como se dijo aquí en un principio, el partido no acude a sus circunstancias históricas. La Comisión de Diagnóstico surgió como una maniobra de auxilio a la militancia, sin embargo su composición responde todavía a los intereses del grupo de políticos en ascenso durante el sexenio de Enrique Peña.

La militancia y los órganos adherentes (CNC, CNOP, RJM, OMNPRI, etc.) no están representados en dicha comisión, lo cual envía una pésima señal para el proceso de “reforma” priista.

En cambio, entre sus integrantes encontramos a una diputada local de San Luis Potosí, Martha Orta Rodríguez, que en su haber legislativo plagió una investigación de la Universidad Autónoma de su estado, para de ahí darle cuerpo a su iniciativa de “Ley para prevenir y erradicar la trata de personas”.

O el caso de Mario Trevizo Salazar, ex consejero jurídico durante el gobierno del chihuahuense –y prófugo de la justicia- César Horacio Duarte Jáquez. Igualmente el zacatecano Miguel Alejandro Alonso Reyes, quien tiene pendientes dos investigaciones ante la PGR. Una comisión más bien de “notables”.

Distintas voces de inconformidad ya se dejan escuchar en Chihuahua, Campeche, Durango, Sonora, Morelos y Quintana Roo. En este último estado la CROC calificó a la Comisión como “una vacilada”.

Las tensiones irán en aumento rumbo a la próxima Asamblea Nacional tricolor, donde verdaderamente habrán de resolverse las diferencias –no necesariamente de forma tersa- entre los priistas. El aperitivo: mantener o no en la dirigencia provisional a una presidenta de medio tiempo, pues Claudia Ruiz despacharía en el Senado de la República.

El grupo autodenominado “Democracia Interna” que encabeza el oaxaqueño Ulises Ernesto Ruiz Ortiz, publicó una misiva dirigida a la militancia y simpatizantes del partido el pasado 15 de julio, done visualizan ya la lucha por el poder que desatará la siguiente Asamblea Nacional. Retomo dos extractos.

“Después de la derrota, algunos dirigentes durante la administración peñista y algunos ex presidentes del CEN que fueron candidatos o coordinadores en la campaña de este año, pretenden erigirse en quienes pueden designar a la nueva dirigencia del partido.

“A esos dirigentes nadie los escuchó, en su momento, señalar [el abandono de la militancia y las causas populares] y menos aún, hacer algún esfuerzo por corregirlos. El verdadero priismo, el de a pie, lo sabe y lo reclama.”

No hay condiciones para una reforma en el PRI, sino para una colisión frontal.

#Casualidades: Cuando falta experiencia se nota. Los dos, perfiles jóvenes y próximos presidentes municipales por Morena, uno en Guadalupe y el otro en Zacatecas. Sus gobiernos heredan el déficit financiero más grave de entre los 58 municipios de la entidad.

Uno ya ha hecho pública la crisis de recursos que entrega Enrique Guadalupe Flores Mendoza. El otro, posa con Judit Magdalena Guerrero López at altrum en cuanto evento llene su agenda, y anuncia con bombo y platillo la “entrega-recepción” y sus inicios en la transparencia (claro, omite en la rendición de cuentas el boquete presupuestal).

Julio César Chávez Padilla rentabilizó la controversia de la deuda pública desde la campaña, al fin comunicador y ex subsecretario General de Gobierno. Mientras, Ulises Mejía Haro imaginaba y abordaba superficialmente el grave asunto, al fin especialista en el comercio del fast food y la cerveza.

El pacto de no agresión entre los Monreal (vía Ulises) y Judit opaca un tema que debería de permanecer en inspección: la deuda municipal y el manejo de las finanzas públicas.

@GabrielConV

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